Porosidad capilar: la clave para un color y tratamiento perfectos
Entiende por qué a veces el tinte no agarra o el tratamiento no penetra, y cómo solucionarlo desde la raíz, sin rodeos.
Fundamentos
Ciencia y Diagnóstico
Mira, antes de tocar un pincel o abrir un tratamiento, lo primero es la observación. Tienes que sentir el cabello, palparlo. Un pelo con alta porosidad, notas que está áspero, la cutícula levantada. Es como una esponja vieja que absorbe todo muy rápido, pero también lo suelta igual de veloz. El de baja porosidad, en cambio, es suave al tacto, resbaladizo, repele el agua y los productos se quedan en la superficie. Te das cuenta porque, si le aplicas un poco de agua con un pulverizador, en el poroso se impregna al instante y en el de baja, las gotas se quedan formando perlas. Este es el primer filtro, el que te da la hoja de ruta para el resto del trabajo. No hay atajos aquí.
Preparación Técnica
Manejo bioquímico de la cutícula.
Protocolo
Ejecución
La porosidad, al final del día, es el estado de la cutícula, el escudo protector del cabello. Si está abierta, hablamos de alta porosidad; si está cerrada, de baja. Y esto va íntimamente ligado al ph. Los productos alcalinos, como los tintes o los decolorantes, abren la cutícula para que los pigmentos o activos penetren. Los ácidos la cierran. Entender esta dinámica es crucial. Un pelo poroso tiene un ph más alcalino de lo normal, lo que lo hace vulnerable. Un cabello de baja porosidad suele ser más ácido y su cutícula compacta resiste la penetración. Saber esto te permite no solo elegir los productos adecuados, sino también prever cómo reaccionará el cabello, evitando sorpresas y resultados inesperados en tu fondo de aclaración o la saturación del color.
Sellado Profesional
Fijación del pigmento y sellado.
Resultados
Mantenimiento
Una vez diagnosticado, la preparación es la mitad de la batalla. Para un cabello de alta porosidad, necesitamos 'rellenar' esas lagunas, ecualizar la superficie para que no absorba el color de forma irregular o demasiado oscura. Aquí entran en juego los pre-tratamientos proteicos, las lociones pre-pigmentación si vamos a oscurecer, o los ecualizadores de ph específicos. Queremos que el cabello sea una 'esponja' más inteligente. Para la baja porosidad, el reto es abrir esa cutícula de forma controlada. Un champú clarificante suave, incluso aplicar un poco de calor húmedo con un secador o vapor, puede ayudar a levantar ligeramente la cutícula antes de aplicar cualquier tratamiento o color. Esto asegura una penetración óptima sin forzar la fibra.